¿EN CUÁNTO SE VENDERÁN?

SUBASTAN cucarachas gigantes que COMIERON suelo de la LUNA en la misión Apollo 11

Como parte de la subasta "Remarkable Rarities", organizada por RR Auction

Escrito en CIENCIA el

Prepárate porque la SUBASTA más extraña está a punto de ocurrir; se trata de una licitación muy peculiar en donde se venderán 3 cucarachas gigantes que previamente comieron suelo lunar, proveniente de la misión Apollo 11, que se llevó a cabo en 1969, y en donde cosmonautas de la NASA extrajeron polvo de la Luna para traerlo a la Tierra. 

Ese polvo lunar terminó siendo consumido por los 3 animalitos que se subastarán en el lote que también expondrá otros objetos.

La SUBASTA es organizada por RR Auction, una firma con sede en New Hampshire que se especializa en licitar recuerdos espaciales.

¿Cuánto tiempo durará la subasta "Remarkable Rarities"?

El polvo lunar consumido por las cucarachas se encuentra entre los aspectos más destacados de la subasta "Remarkable Rarities" de RR, que abrió ofertas el jueves (26 de mayo) y que se extenderá hasta el 23 de junio.

"Cada vez que presentamos algo del Apolo 11, obviamente es emocionante porque es la misión más importante, pero cuando obtienes algo como cucarachas que fueron alimentadas con material lunar eso muestra cuán diverso fue la misión espacial", aseguró Bobby Livingston, ejecutivo de RR Auction a collectSPACE.

"Para cualquiera de nosotros que teníamos 12 o 13 años y teníamos una clase de ciencias, esto no es para nada 'repugnante'. Esto es increíble. ¡Son bichos lunares", añadió Livingston.

Para entender cómo y por qué parte de la Luna terminó en las vías digestivas de Blattellas germanica, o cucarachas alemanas, como popularmente se les conoce, se necesita repasar la historia sobre los insectos lunares.

¿Qué son los insectos lunares?

En el período previo a la primera misión para llevar humanos a la Luna, los científicos no estaban completamente seguros de lo que encontrarían los astronautas.

Y es que, aunque se habían enviado sondas robóticas para probar el aterrizaje en la superficie lunar, había algunos planificadores de misiones que estaban preocupados de que el módulo de aterrizaje o los astronautas se hundieran en una gruesa capa de suelo similar a arenas movedizas que cubren el satélite natural de la Tierra. 

Como tal, se diseñaron ataduras y se idearon otras precauciones para asegurarse de que los cosmonautas del Apolo 11, Neil Armstrong y Buzz Aldrin, pudieran abandonar rápidamente de la Luna, en caso de ser necesario.

Del mismo modo, aunque la mayoría de los biólogos estaban absolutamente seguros de que la Luna carecía de vida autóctona, no podían descartar por completo que los astronautas no traerían gérmenes, o "bichos lunares", que podrían amenazar toda la vida en la Tierra.

Por ello, la tripulación, a bordo de su nave espacial y todo lo que regresó con ellos fueron puestos en cuarentena durante 21 días desde el momento en que abandonaron la Luna hasta semanas después de su triunfal amerizaje.

Los astronautas y todos los objetos que vinieron con ellos de la Luna, fueron puestos en el Laboratorio de Recepción Lunar, una instalación especial que la NASA construyó para aislar a los hombres procedentes del espacio exterior. 

Ahí, los cosmonautas se sometieron a exámenes médicos mientras que una vasta colección de criaturas invertebradas, desde peces hasta ratones y cucarachas, fueron expuestos al polvo lunar para ver cómo reaccionarían.

Aproximadamente el 10 por ciento de los 22 kilogramos de rocas lunares traídas por la misión Apolo 11 se asignó para las pruebas con dichos animales. 

Una vez que alimentaron a los peces e insectos, nadie esperaba volver a ver ese material lunar, pero fue Marion Brooks (más tarde Brooks-Wallace), una entomóloga de la Universidad de St. Paul quien fue contratada por la NASA para estudiar más a fondo a  las cucarachas que consumieron el polvo lunar.

Aunque el período de cuarentena había expirado sin que ninguno de los animales (o astronautas) muriera como resultado de la exposición a la Luna, la agencia espacial quería una comprensión más completa de los posibles efectos nocivos que podría causar el material extraterrestre.

Así, Brooks fue la primera en recibir muestras lunares, aunque dentro de ocho cucarachas conservadas. Sus investigaciones arrojaron que, aunque podía ver el polvo lunar dentro de los insectos a simple vista, tuvo que diseccionarlos para preparar portaobjetos de tejido con la finalidad de realizar un estudio microscópico.

Brooks trabajó con un grupo de cucarachas que fueron alimentadas con una dieta "mitad y mitad" de regolito lunar crudo y comida regular, junto con un conjunto que ingirió tierra lunar esterilizada.

"No encontré evidencia de agentes infecciosos", explicó a la prensa en aquel momento, además de agregar que tampoco encontró señales de que el suelo lunar fuera tóxico o peligroso para las cucarachas.

A pesar del certificado de buena salud, Brooks continuó sus estudios, conservando los portaobjetos y los cadáveres de cucarachas.

Ahora, en pleno 2022 las cucarachas y otros objetos de la misión Apollo 11 serán subastadas, y las ofertas por obtener a estos bichitos partieron en 10,000 dólares.

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