La muerte del líder supremo de Irán, Ali Jamenei, en ataques aéreos atribuidos a Estados Unidos e Israel, abrió un periodo de alta incertidumbre política.
Analistas de la firma Capital Economics advirtieron que el impacto no solo será interno, sino que también tendrá efectos en la economía regional y en la geopolitica global, especialmente en los mercados energéticos.
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De acuerdo con la Constitución iraní, el sucesor debe ser designado por la Asamblea de Expertos, la cual está integrada por 88 miembros.
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Mientras se concreta el proceso, un consejo de transición —que incluye al presidente Masoud Pezeshkian y aliados cercanos al fallecido líder— asume funciones provisionales.
Foto: AlertaNews24Horas en X
1) Escenario más probable: continuidad del statu quo
El escenario considerado más viable es la continuidad del modelo actual.
En esta hipótesis, la Asamblea de Expertos elegiría a un sucesor alineado con la línea dura que caracterizó a Jamenei. Esto implicaría mantener la confrontación con Occidente y un sistema económico con fuerte intervención estatal.
Bajo este panorama, las sanciones internacionales continuarían presionando la economía iraní. La persistencia del riesgo en la geopolitica regional podría mantener elevados los precios del petróleo.
En un escenario extremo de interrupciones en el suministro, el crudo podría superar los 100 dólares por barril. Para los países del Golfo, esto significaría mayores ingresos, aunque también más tensión en rutas aéreas y marítimas estratégicas.
2) Apertura controlada dentro del sistema
Un segundo escenario contempla una apertura limitada sin desmontar el sistema político actual. La presión social o nuevos episodios de violencia podrían empujar a la Asamblea a elegir un perfil más reformista, dispuesto a reducir tensiones con Occidente.
En este caso, el alivio de sanciones sería gradual debido a la desconfianza acumulada entre Irán y potencias occidentales. Con el tiempo, la prima de riesgo geopolítico en el petróleo podría disminuir, llevando los precios hacia un rango de 50 a 60 dólares por barril.
3) Transición democrática
Históricamente, derrotas militares o crisis severas han precipitado transformaciones democrática en distintos países. En el corto plazo, Irán podría enfrentar recesión e inflación mientras se corrigen distorsiones estructurales.
Sin embargo, a largo plazo, la economía podría fortalecerse mediante reformas aceleradas y mayor integración global. La oferta petrolera iraní aumentaría progresivamente, presionando a la baja los precios internacionales tras un alza inicial.
4) Escenario más pesimista: transición caótica
El escenario más negativo contempla una fractura del poder central. Intentos de cambio podrían generar múltiples centros de autoridad, debilitando la cohesión interna de Irán. Las sanciones probablemente permanecerían vigentes y la economía sufriría una contracción más profunda.
Las interrupciones en la producción petrolera podrían llevar el crudo a un rango de 80 a 100 dólares por barril, incrementando la volatilidad en la geopolitica energética mundial.
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